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Charada (1963). La película

Orquestada por el maestro especialista en comedias brillantes y repletas de estilo Stanley Donen, Charada, una comedia de intriga sofisticada, romántica, divertida y emocionante propicia el encuentro de un dúo de gran lujo, Audrey Hepburn y Cary Grant, una preciosa coincidencia que jamás volvería a ocurrir en la pantalla. La pareja protagonista está apoyada por unos personajes secundarios admirablemente interpretados por Walther Matthau, James Coburn y George Kennedy. Y dentro de la comedia de intriga como género, cabría un apartado especial para incluir Charada en la denominación de "película de Audrey Hepburn", tal fue el culto que ha llegado a alcanzar la estrella - sin subestimar jamás el talento, la elegancia y el carisma de Cary Grant-. Y es que en este caso coinciden una vez más muchos elementos que singularizan las películas en que interviene la actriz, aparte de su encantadora presencia: París, Hubert de Givenchy, Henry Mancini, Stanley Donen - el realizador con el que trabajó en tres ocasiones - ... Por eso, el director, sabedor de que la auténtica protagonista es ella, apenas permite que Audrey se ausente de la pantalla.


Como curiosamente ya había ocurrido con otros anteriores éxitos de Audrey Hepburn, por ejemplo Una cara con ángel (1957, Stanley Donen). Desayuno con diamantes (1961, Blake Edwards) o más tarde Dos en la carretera (1967, Stanley Donen), Charada no tuvo una acogida demasiado calurosa entre los miembros de la Academia del Cine de Hollywood: tan sólo obtuvo la candidatura a la mejor canción original (Johnny Mercer y Henry Mancini) por su tema central. Una displicencia digna de mención por parte de la Academia con respecto a las comedias, que puede resumirse en un dato muy significativo: desde que se premiara Sucedió una noche (1934, Frank Capra) hasta que fuera galardonada El Golpe (1973, George Roy Hill), con el oscar a la mejor película, habían pasado ni más ni menos que 39 años sin una comedia premiada en ese intervalo. No estaba para bromas la Academia...

Aventuras de un guión en Hollywood

Cuando Peter Stone escribió el guión de Charada no tenía ni idea de cuántas vueltas iba a dar su escrito por los estudios de Hollywood, de despacho en despacho. Basado en un argumento propio escrito en colaboración con Marc Behm, era el guión para una comedia de intriga sin mayores pretensiones. Stone trató de interesar a alguna productora en el proyecto, recibiendo perplejo una ducha de agua fría por parte de los siete estudios a los que había remitido el guión, que rechazaron el original sin el menor comentario. Charada no parecía gustarle a nadie. Así que Stone prefirió publicar la historia como serial en Redbook y olvidarse del asunto. Pero de pronto la historia levantó el vuelo y empezó a tener tanto éxito entre los lectores que el guionista consideró de nuevo en volver a escribirla para el cine.


Stone era un guionista de prestigio en la televisión que de momento no había escrito nada para el cine. Era aún debutante, y su carrera despegaría precisamente gracias al éxito de Charada , con lo que en adelante se iba a especializar en comedias de intriga más o menos del mismo estilo. Y fue él la primera persona que alcanzó el grand slam del mundo del espectáculo norteamericano: los premios Tony, Emmy y Oscar. Operación whisky (1964, Ralph Nelson) - precisamente la película por la que obtuvo el oscar- , Arabesco (1966, Stanley Donen) - una tentativa de repetir la fórmula de Charada - Noches en la ciudad (1969, Bob Fosse), Pelham 1,2,3,(1974 Joseph Seargent) y La verdad sobre Charlie (2002, Jonathan Demme) remake de Charada firmado por Peter Joshua, el nombre del personaje interpretado en la película por Cary Grant- son algunos de sus trabajos más destacados-


En la nueva versión de su guión, Stone introdujo algunos cambios respecto al primer escrito, que tuvieron que ver sobre todo con los dos personajes principales y la relación que se establecía entre ambos. Con miras a derivar la película hacia la comedia sentimental y con el fin de explotar la presencia de dos grandes estrellas como pareja protagonista, se añadió un tono romántico a la trama criminal. La propuesta fue bien recibida: Stone consiguió cautivar con el nuevo guión al realizador Stanley Donen, autor de películas como Cantando bajo la lluvía (1952), Siete novias para siete hermanos (1954) y Una cara con ángel (1957), quien dio por seguro que Audrey Hepburn se interesaría por el papel de Regina Lampert.


Audrey Hepburn, algo más que una estrella

"Los cineastas más respetados y exitosos del país competían por incluir su irrepetible presencia en sus películas. Los afortunados que lo lograron : Billy Wilder (dos veces), King Vidor, Willian Wyler (tres veces), Fred Zinnemann, John Huston, Stanley Donen (tres veces), George Cukor, Terence young (dos veces), Richard Quine, Richar Lester, Blake Edwards y yo (en Todos rieron, 1981)". Así resumía el crítico y realizador Peter Bogdanivich, no sin un punto de orgullo, la posición de Audrey Hepburn dentro de la industria del cine. Ella fue, sin duda, una de las estrellas más rutilantes de los años cincuenta y sesenta.


En 1963, a los 34 años, Hepburn aceptó interpretar Charada, sobre todo por el hecho de que iba a ser dirigida por Stanley Donen, que era uno de sus directores predilectos y con el que había trabajado anteriormente. El papel de Regina Lampert le iba como anillo al dedo: una mujer joven, atractiva, elegante y con un punto algo ingenuo... Casi era ella misma. En cierta ocasión, el director Blake Edwars- que había trabajado con ella en Desayuno con diamantes - señalo que era imposible que alguien viera a Audrey Hepburn y no se enamorase de ella. Algo muy similar podría decirse de un papel tan hecho a su medida como el que interpreta en Charada . Así lo ve el crítico Juan Carlos Frugone " en Charada, como Regina Lampert, el refinamiento de la modelo de Una cara con ángel se ha adueñado de una mujer paradójicamente fuerte y débil a la vez, que se ve envuelta en una trama de intrigas y asesinatos, en medio de la cual busca desesperadamente a alguien en quien confiar y no lo encuentra, pero en la que a pesar de los riesgos es capaz de tomar la iniciativa y conquistar al hombre (una de las constantes de las heroínas de Donen) y quedarse con él aun a riesgo de su vida. La gracia y la elegancia de Audrey Hepburn se ven humanizadas por su aire burlón, por su desesperación que nunca que nunca elimina el sentido del humor, por que Regina - en su fragilidad - es inmensamente fuerte".


Una vez de asegurarse su presencia en la película, Donen y Stone estuvieron de acuerdo en que Cary Grant sería su compañero perfecto. De manera que enviaron una copia del guión al actor y se dispusieron a esperar su respuesta. Estaban convencidos de que el nombre de la actriz tentaría a Grant a aceptar la propuesta. Se equivocaron. Cary Grant, que entonces tenía 59 años, a pesar de creer que Charada era un buen guión, consideraba que había una diferencia de edad demasiado grande entre la pareja. No se sentía cómodo teniendo que encarnar un galán 25 años mayor que la chica. Sin duda, eso le iba a hacer parecer aún más viejo en la pantalla. Su negativa fue un gran golpe para Donen, que era muy amigo del actor. No quedaba más remedio que pensar en otro.


Antes de que Charada fuese siquiera un proyecto serio, se habían barajado los nombres de Warren Beatty y Natalie Wood como posibles candidatos a los papeles protagonistas. Con Audrey en el proyecto no quedaba ya sitio para Natalie Wood, pero Beatty sí que podia ser una pareja perfecta para ella. Sus apariciones en Esplendor en la hierba (1961, Elia Kazan), La primavera romana de la señora Stone (1961, José Quintero) y Su propio infierno (1962, John Frankenheimer) le habían colocado en la rampa de las estrellas promesa. Pero Donen no lo tenía tan claro, seguía viendo a Grant como el actor perfecto para encarnar el papel. "Gray Grant y yo", recordaba años después, "eramos realmente amigos íntimos. Lo de la productora (Grandon = Gran (t) Don (en)), creada para Indiscreta, película que rodamos en 1959, no fue más que un asunto de negocios, pero aparte de eso nosotros éramos amiguísimos, nos veíamos mucho, siempre estábamos en contacto y nos gustaba trabajar juntos". Por eso insistió, intentando convencerle. Pero la cosa había ido a peor: ahora, a Grant no sólo no le gustaba la diferencia de edad entre Audrey Hepburn y él, sino que además estaba esperando leer un guión, Su juego favorito, que había ofrecido Howard Hawks. (Esta película sería finalmente interpretada por Rock Hudson).

Citado de nuevo a Frugone, "Cary Grant nunca fue un actor que "se prestase" con facilidad a Donen. Aunque es cierto que fuera a petición suya el que dirigiera Bésalas por mí (1957), para Indiscreta puso como condición contar con Ingrid Bergman como compañera, y en cuanto a Charada, Grant prefirió esperar a convencerse de que el guión de Su juego favorito, de Howard Hawks, no le gustaba, antes de aceptar ser Peter Joshua en Charada". El hecho es que Stone y Donen se decidieron a cambiar en lo posible el guión para contar con él en el reparto, y tuvieron una idea genial : ¿y si en vez de ser él el depredador de la historia fuese la chica quien tratase de cazarlo a él? A los dos les parecía estupendo, de modo que reescribieron nuevamente la historia girándola hacia el personaje de ella. Además, respecto a los años que había entre ellos, decidieron introducir en el nuevo guión una serie de bromas sobre la edad de él con la intención de distender esa diferencia, de darle comicidad. Gracias a estos cambios, Cary Grant se dejó conquistar. Él encarnaría Peter Joshua.



Cuando Peter Stone escribió el guión de Charada no tenía ni idea de cuántas vueltas iba a dar su escrito por los estudios de Hollywood, de despacho en despacho.




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